muestra el increíble momento
en el que El Niño Harold Whittles
ayudado por la tecnología de hace cincuenta años atrás,
escucha un sonido
por primera vez en toda su vida.
Sufría una sordera hereditaria,
desde su nacimiento no había
escuchado ni una palabra, ni una risa...
Por eso sus ojos expresan
lo que sus sentimientos vivían.
¿Y el supositorio para quién va?
Para los que pudiendo escuchar,
no escuchan ni se sensibilizan con el otro.
Especialmente para aquellos que se hacen los sordos sociales,
los que niegan que la pobreza existe,
los que arman sus clubes de iguales,
los que niegan las reformas cuando estas afectan a sus bolsillo...
los que dicen que no pidieron y luego reconocen que rasparon la olla...
los que niegan que la pobreza existe,
los que arman sus clubes de iguales,
los que niegan las reformas cuando estas afectan a sus bolsillo...
los que dicen que no pidieron y luego reconocen que rasparon la olla...
Para todos ellos, sordos del espíritu,
un súper supositorio!!
un súper supositorio!!

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